jueves, 24 de septiembre de 2020

Mignnones (Guapis) Cuties



De muchas maneras fue denominada esta película. Mignnones es su nombre en francés, cuya traducción sería “guapa” “linda”. Guapis es el nombre de su versión en inglés y Cuties se llama el grupo de baile al que Amy se une en su colegio. Su directora es Maïmouna Doucuré (35 años de origen senegalés) quien en su opera prima obtuvo por esta película el premio a la mejor dirección en el Festival de Sundance. Relata la hipersexualización de una niña de 11 años quien está atravesando una etapa muy difícil al mismo tiempo que procura reafirmarse en su autonomía a una edad muy temprana sin criterios aun formados y sin nadie que la entienda y oriente.

Amy pertenece a una familia musulmana y vive con su mamá y una tía. Familia de costumbres muy rígidas donde la mujer es muy maltratada. Están a la espera del que padres regrese de Senegal con otra mujer quien será su segunda esposa y que compartirá la alcoba con su mamá. La madre acepta la situación, no tiene alternativa, pero sufre por ello a escondidas mientras hace preparativos para la boda del esposo. Se reprocha no haber sido suficiente como para haber evitado que su conyugue se buscara a otra mujer. Está por lo tanto sumergida en su dolor y en sus propios problemas como para prestar la debida atención a una hija que comienza a perderse en sus laberintos mentales. Solo la regaña y acusa. La tía aún más dogmática solo tiene expresiones de desprecio y acusaciones contra Amy.

Mientras tanto vemos a una niña buscando su camino de evasión en un inmenso dolor y soledad que reflejan su mirada. Fathia Youssouf es la actriz que disfrutamos en una extraordinaria actuación. Lo que no puede expresar en palabras porque ella misma no entiende, lo expresa en gestos y miradas. Hay que estar muy atento a su personaje si queremos entender el drama que se desarrolla y su final. Queda fascinada por un grupo de niñas de su colegio que están ensayando unos bailes muy sugestivos para presentarse en un concurso. Amy comienza así a ensayar ante un espejo, a unirse a este grupo y a usar una vestimenta sugestiva, atrevida. No puede aún identificar la diferencia entre el erotismo y una sexualidad de exhibicionismo que agrede. No tiene experiencias es muy joven y anda perdida buscando su propio sentido. Todo esto bajo el escándalo familiar que en su escasa cultura comienzan a interpretar que fue poseída por un espíritu maligno.

Recurren entonces a esos métodos parecidos a un exorcismo y a un gurú que razonablemente le dice a la mamá que no se trata de eso y le hace entender que esta niña necesita otro tipo de atención para calmarla. Es allí cuando la madre hace un cambio, se acerca, la abraza y le pide a la tía que no se meta. Amy hace un cambio repentino y la vemos regresar a sus juegos de niña. La película conmueve y el final estremece. Una mirada, un gesto, una palabra curan si provienen de un vínculo fundamental.

No quiero ahondar en el escándalo que se armó alrededor de una película que posee muchos valores en juego. La sexualidad infantil que conocemos desde principio del siglo XX cuando Freud destapó una verdad que escandalizó a una sociedad pacata victoriana, “los niños son sexuados”. El contraste de culturas que causan problemas en las familias que emigran y la adaptación de sus hijos a una sociedad con diferentes valores y costumbres. La emancipación de la mujer en lo que la cultura musulmana aún está dando su batalla. No imaginamos a Amy aceptando la humillación a la que se somete la madre. No vi en esta película nada que no se esté viendo en el mundo actual y por las redes sociales. Más bien me parece que trata un tema muy difícil con altura.

Altamente recomendable, Esta en Netflix.

 

jueves, 17 de septiembre de 2020

Jesus Enrique Barrios



Me asombra el miedo que siento pero aún más el que no siento.

Conocí a Jesús Enrique Barrios a principio de los años 90 en casa de Alberto Castillo Vicci en Barquisimeto. Estaba invitada por la Universidad Centroccidental Lisandro Alvarado para dictar unas conferencias. En esa reunión de gente excepcional por la calidad de la conversación, por lo exquisito de las bebidas cuando son compartidas en un ambiente cálido entre amigos, me sentí de inmediato como en casa. Rara sensación que no suelo tener de entrada como experimenté en aquella ocasión. Los sentí de inmediato mis amigos a quien lamento no haber frecuentado como hubiese querido por la distancia, vivo en Caracas. Entre ellos se distinguía un hombre de pequeña estatura, delgado, con un movimiento constante que revelaba entusiasmo y plenitud de vida. Sus expresiones amables, su mirada brillante y pícara hablaban de su alegría desbordada por estar entre personas a quienes quería y admiraba. Jesús Enrique no podía pasar desapercibido en un ambiente de personas cultas con un exquisito nivel de comunicación. Me sentí privilegiada y no pude dejar de observarlo tratando de imaginar sus poéticos pensamientos.

Si, Jesús Enrique fue un poeta en toda la dimensión que esta palabra pueda tener. Ese privilegio de amar la vida antes que nada por la plena conciencia de su finitud, de no desatender ningún sentimiento a los que dedicaba un contacto íntimo reverencial con una especial y fina escucha. Si uno guardaba silencio y se ponía cerca de él podía sentir como una energía desenfadada se desbordaba en un recinto de recogimiento. Jesús Enrique invitaba en su silencio a sus infiernos y a su amistad. En su mirada también se podía sentir su dolor. El dolor que le causaba ver poco a poco languidecer su Universidad que tanto amó y a la que dedicó largos años de trabajo intenso con profesores amigos de la más alta calidad profesional. Entregaron estos insignes hombres a la Universidad sus mejores años e ingenio creativo al servicio del conocimiento. Hombres excelentes como teníamos a plenitud en nuestras Universidades y que poco a poco fueron acabando a fuerza de maltrato, hambre y miseria. Duele que ya no se encuentre para iluminar de bondad tanta aridez pero al mismo tiempo sabemos que su sufrimiento sería inmenso en estos tiempos.

Entre los innumerables aportes de gran valor cultural debo mencionar mi querida revista Cultural “Principia” de la Universidad Centroccidental Lisandro Alvarado que se mantuvo activa hasta hace poco por ese empeño y trabajo sin descanso de Alberto Castillo Vicci. Sus miembros fundadores fueron Jesús Enrique Barrios, Alberto Castillo Vicci, Florencio Sánchez Páez y Orlando Pichardo. Revista en la que colaboré hasta que nos fue posible mantenerla en pie y la que deseo se reactive cuando hayamos extinguido toda plaga. Mientras tanto la cultura y las Universidades se encuentran fuertemente afectadas por las botas opresoras que nos arrebatan el alma.

En una oportunidad y atendiendo a otra invitación de la Universidad me hospedé en su casa por dos días. Estar en una casa ajena sobrecoge porque es una invitación generosa a compartir una intimidad con la familia. Aprecié la armonía que se sentía, el respeto y la autonomía que se respiraba por cada uno de sus rincones. Largas conversaciones tuve con mi querido amigo quien nunca me dejó de sorprender con ese humor de respuestas inesperada. Hablando de la lectura veloz que en ese momento estaba de moda, Jesús Enrique me hace una confesión después de una promesa obligada de no de decirle nada a nadie “ando buscando un curso de lectura lenta”. En las tardes nos dirigíamos  a la Escuela de Psicología a intercambiar ideas con los estudiantes. Charlas y  Cine Fórum que coordinaba Cecilia Garmendia, esposa de Jesús Enrique y Directora de la Escuela. Me sorprendió la gran afluencia de estudiantes con sus miradas interrogativas, su escucha respetuosa y sus inteligentes preguntas. En más de un aprieto me vi y no fueron pocas las inquietudes y preguntas que despertaron en mí.  Muchachos deseosos de conocimientos que seguro ya son grandes profesionales y se encuentran prestando su saber en otras tierras.

En las tardes, después del deber cumplido, venia lo más interesante de mi corta visita, unos wiskis con los entrañables amigos. El último día un conjunto de música amenizó tan agradable tertulia. Cantamos todos con entusiasmo  “Y nos dieron las 10” de Joaquín Sabina. Ya lo dijo el poeta “Revuélvete en la alegría de vivir para que no detengas lo que sientes” Así es, en ese hogar no se disimula la alegría y el dolor, y digo “es” porque a Cecilia la imagino conservando el mismo clima en su bella casa y Jesús Enrique bendiciéndolos. El afecto que derramó no se extinguirá mientras quedemos los que tan intensamente recordamos su invalorable presencia. Te bendigo Jesús Enrique por tu confianza y generosidad, te bendigo porque sin saberlo me inculcaste valor y seguridad, te bendigo por  haber reído y pensado contigo. Muchas cosas tengo para agradecerle a la vida pero una muy apreciada es haber conocido a tan lindas personas en la tierra de los poetas, Barquisimeto.

 

jueves, 10 de septiembre de 2020

Vivir dos veces

 


En una combinación entre drama y comedia nos encontramos con una película bien equilibrada, divertida y dramática que logra mantener su ritmo de principio a fin. Divertida por la personalidad irónica e inteligente del abuelo Emilio, Oscar Martínez, y la agudeza infantil de la nieta Blanca, Mafalda Carbonell. Dramática porque trata de la enfermedad degenerativa del abuelo, quien es diagnosticado de alzhéimer y quiere aprovechar el corto tiempo de memoria que le queda para volver a ver un amor de su juventud temprana. A medida que avanza la película cada uno de los personajes de su entorno más cercano, su hija Julia (Inma Cuesta) y su yerno (Nacho López) junto con la nieta se van transformando ante una cruel realidad que los terminará por alcanzar.

Una película de la guionista María Mínguez y dirigida por María Ripoll fue merecedora de seis galardones entre ellos mejor guion en los Premios Audiovisual Valenciano y otra nominación en los Premios Forqué. Nació este largometraje en New York, Film Academy con una prestigiosa beca Fullbright otorgada a Mínguez. Fue más tarde adaptada en España.

La esencia de la película transcurre en un viaje que emprenden desde Valencia a Navarra en búsqueda de Margarita, una asignatura pendiente del abuelo. La petición de Emilio a su hija no es bienvenida por Julia quien siente que si cede al deseo del padre estaría traicionando la memoria de su madre. Julia va cambiando progresivamente y termina por emprender este viaje con su padre y su hija. Le pregunta al padre para qué quiere buscar a Margarita a lo que Emilio contesta “para saber si ha pensado en mí todo este tiempo como yo he pensado en ella”. Este viaje significa también un viaje interno en los afectos y manera de relacionarse.

Julia se separa de su marido a quien nos presentan como un “coach” ridículo en el acartonamiento de sus prejuicios que derrama sobre otros como verdades irrefutables en una necesidad de control y autoafirmación constante. Quizás es la parte más débil de la película porque este rompimiento se hace de una forma práctica y fría sin ninguna consecuencia para la hija ni para Julia que se encuentran completamente volcadas a Emilio. Así que Nacho constituye el personaje más gris y anodino en la narración. Simplemente desaparece.

La relación que conmueve y es tratada con agudeza y ternura es la que se va paulatinamente estableciendo entre abuelo y nieta. Se van descubriendo en realidad después de haber permanecido cada quien sumergido en sus propios mundos. Emilio un profesor de Matemática, descubridor de un Número Primo, vivió para sus trabajo capturado por la magia de los números. Su nieta, preadolescente del mundo actual sumergida en la tecnología del teléfono. Poco a poco comienza a ver al abuelo y se maravilla por su orden y exactitud de sus recuerdos como tiene organizados sus discos. El abuelo con resistencia termina cediendo por conocer el mundo de internet a través de Blanca. Quien lo instruye y le explica que en ese pequeño aparatico se encuentra todo un mundo y se puede conseguir a quien uno quiera. Es allí donde el abuelo le pide que busque a Margarita.

Miles de detalles más podríamos seguir narrando pero la invitación es a ver la película cuyo máximo atractivo estriba en las circunstancias de la vida que pueden proporcionar un cambio psicológico a las personas sin son tomados por el amor y el dolor que ocasiona el ocaso de las personas más significativas.

Disponible en Netflix.

jueves, 3 de septiembre de 2020

Contratiempo

 



Una Thriller del director Paulo Cohelo, coescrito con Lara Sendin es una película que atrapa desde el principio con una buena conducción del misterio. Mala crítica ha tenido por algunos detalles inverosímiles en su entretejido de casualidades y desenlaces sorpresivos. La verdad que el cine no es, ni debería ser una copia exacta de la realidad. Aunque la realidad también está repleta de sorpresas en todos los órdenes. Es el mismo director de “El cuerpo” una película que sorprendió en 2012 con Belén Ruedas. Mario Casas como Adrián Dora y José Coronado como Tomás Garrido protagonizan el elenco masculino con destacadas actuaciones sobre todo la de este último al que ya estamos acostumbrados a ver en las películas del cada vez más destacado director Paulo Cohelo. Publicada el 29 de diciembre de 2016.

Muchos lo han comparado con Alfred Hitchcock, sin embargo creo que dicha comparación es injusta con el gran maestro del Thriller al que nadie se le ha acercado ni se le acercará. Hitchcock lograba que sus personajes representaran una intriga que se reflejaba en todo el cuerpo, en la mirada, la voz, los movimientos y el pensamiento. Se destaca en las actuaciones femeninas Ana Wagener como Virginia Goodman interpretando a una hábil abogada especialista en preparar coartadas perfectas en testigos claves de asesinatos. Bárbara Lennie como Laura representa un personaje a quien le dan muchas vueltas y uno termina sin saber realmente quien es ni cuál fue su participación.  San Yélamos como Sonia en su papel de esposa abnegada y engañada, nada fuera de lo común.

Las escenas mejor logradas y más interesantes se desarrollan durante el diálogo que se mantiene entre Adrián Doria y Virginia Goodman corazón de la intriga. Un acusado temeroso y una abogada utilizando todas sus tretas para arrancar una verdad. Es solo una noche que termina con un final totalmente sorpresivo que muchos declaran haber visto venir. La búsqueda aparente es por encontrar una duda razonable que libre a Adrián de terminar en una cárcel.

La verdad es que hablar más de esta película es caer en spoiler que arruinen su encanto en el espectador, solo termino por decir que si quieren pasar un buen rato abstraído de nuestra dura realidad no dejen de verla.

Disponible en Netfix.